Cuánto cuesta tener un hijo el primer año en España
Cuánto cuesta tener un hijo el primer año en España: nuestro desglose real partida por partida, con criterio y sin dejar de ahorrar.
Cuando decidimos que queríamos tener un hijo, una de las primeras preguntas que nos hicimos —después del torbellino emocional inicial— fue de las más prosaicas: cuánto cuesta tener un hijo el primer año en España. No lo preguntábamos por miedo, sino por responsabilidad. Queríamos hacernos una idea realista antes de lanzarnos, no llevarnos sustos a mitad de camino.
Así que hicimos lo que hace cualquiera: buscar. Y encontramos cifras para todos los gustos, desde quien asegura que un bebé cuesta una fortuna hasta quien dice que con ropa de segunda mano apenas se nota. La verdad, como casi siempre, está en medio y depende muchísimo de las decisiones que tomes. Esto es lo que aprendimos al desglosarlo nosotros, partida por partida, sin adornos.
Hubo algo que tuvimos claro desde el principio y que condiciona todo lo demás: tener un hijo no podía significar dejar de cuidar nuestra economía familiar. Seguir ahorrando e invirtiendo algo cada mes, aunque fuera menos que antes, era para nosotros tan importante como comprar la cuna. Por eso miramos cada gasto no solo por lo que cuesta, sino por si de verdad hacía falta.
El desembolso inicial: lo que se compra una sola vez
La mayor parte del susto del primer año está concentrada en las primeras semanas, a veces antes incluso de que el bebé llegue. Es el equipamiento de salida: cosas que compras una vez y, si eliges bien, te duran todo el primer año o más. Aquí es donde más fácil es pasarse, porque todo parece imprescindible y todo tiene una versión más cara esperándote justo al lado.
La cuna y el colchón fueron nuestra primera compra grande. Hay un abanico enorme: desde colechos básicos por menos de 100 euros hasta cunas convertibles de diseño que pasan de los 300. Nosotros elegimos la Chicco Next2Me Essential, una cuna de colecho sólida y sin florituras que ronda los 130 euros con el colchón. Nos convenció tener al bebé pegado a la cama los primeros meses sin pagar lo que cuesta la versión de diseño, que hace exactamente lo mismo.
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La silla de coche del grupo 0+ no es negociable: la necesitas el día que sales del hospital. Aquí tomamos una de esas decisiones que parecen caras y acaban saliendo a cuenta: la Maxi-Cosi Emerald 360 S i-Size, una silla giratoria 360º que sirve desde los 0 hasta los 12 años. Al girar, meter y sacar al bebé en un coche pequeño como el nuestro deja de ser un suplicio, y al cubrir tantos años no vas comprando sillas por etapas. Es de las más caras (su precio normal ronda los 430 euros, ahora rebajada a unos 330), pero a largo plazo compensa.
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El cochecito es la compra que más se infla, y también donde más personal es la elección. Nosotros nos decantamos por el Stokke YOYO3: es a partir de 6 meses, pero se pliega y despliega en un instante, es ligero y tan compacto que cabe en el maletero de nuestro coche pequeño e incluso en un avión. Eso, para nuestra vida, vale el sobreprecio (anda por los 349 euros). Que quede claro: hay cochecitos perfectamente válidos por mucho menos, y es un buen sitio para abaratar el primer año si lo necesitas.
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El vigilabebés nos generó dudas: ¿hace falta de verdad? En un piso pequeño, quizá no. Como no teníamos una referencia clara de cuál es mejor, nos fijamos en el más vendido y con buenas reseñas: el BOIFUN con cámara, con pantalla de 4'', visión nocturna, sensor de temperatura y sin WiFi (un punto a favor en privacidad). Si vivís en un espacio reducido, valorad de verdad si lo necesitáis antes de comprarlo.
El gasto que no para: pañales, comida y ropa
Si el equipamiento es el susto inicial, los consumibles son el goteo constante. Son los gastos que no aparecen en una sola factura grande, sino mes a mes, y que al final del año suman bastante más de lo que uno calcula a ojo.
Los pañales son el clásico. Un bebé gasta una barbaridad el primer año, sobre todo los primeros meses. Entre pañales y toallitas, es realista contar entre 40 y 70 euros al mes. Probamos varias marcas y, sinceramente, la diferencia entre la marca blanca de un buen supermercado y la premium no nos pareció justificar el precio para el día a día.
La alimentación depende muchísimo de una decisión: lactancia materna o fórmula. Si la lactancia funciona, este gasto es prácticamente cero los primeros meses. Si recurres a fórmula, por elección o porque no queda otra, cuenta entre 50 y 90 euros al mes en leche. Hacia los seis meses entra la alimentación complementaria, más asumible si cocinas tú en casa.
La ropa es donde más se nota la presión social y, a la vez, donde más fácil es ahorrar. Crecen tan rápido que muchas prendas apenas se estrenan. Aceptamos toda la ropa de segunda mano que nos ofrecieron y compramos lo justo. Aun así, entre bodies, pijamas y abrigos por tallas, es difícil bajar de 200-300 euros en el año.
El gasto invisible que descoloca el presupuesto
Hay una partida que casi nadie incluye en sus cálculos iniciales y que, en muchas familias, acaba siendo la más grande de todas: el cuidado del bebé cuando se terminan los permisos de paternidad y maternidad.
La guardería o escuela infantil puede ir desde unos 200 euros al mes en plazas públicas o bonificadas hasta más de 400-500 en privadas, según la comunidad autónoma. Si tiráis de abuelos, este gasto desaparece, pero conviene tenerlo sobre la mesa desde el principio porque puede cambiar por completo el presupuesto anual de una familia.
Después está el goteo de farmacia y salud: termómetro, suero fisiológico, cremas, alguna visita al pediatra privado si la usáis, vacunas no financiadas. No es una fortuna, pero contar 20-30 euros al mes de imprevistos es lo más realista que podemos decirte por experiencia.
Cuánto cuesta tener un hijo el primer año: el total
¿El total? Haciendo cuentas con todo lo anterior, a nosotros nos salía una horquilla muy amplia: entre 5.000 y 9.000 euros el primer año, según la decisión sobre la guardería y la alimentación, que son las dos partidas que más mueven la balanza. No te fíes de la cifra exacta de nadie: fíate del método. Si quieres entender mejor qué decisiones marcan más esa cifra antes de tenerla delante, lo contamos en nuestro artículo sobre planificación familiar.
Lo que no compramos (y por qué)
Para dar perspectiva, algunas cosas que el mercado da por imprescindibles y que nosotros descartamos. El esterilizador eléctrico: con hervir los biberones o un esterilizador de microondas barato nos bastó. El mueble cambiador independiente: usamos una superficie segura que ya teníamos en casa. Y la cuna de colecho de diseño que cuesta más que una cuna normal: cumplía la misma función que opciones bastante más económicas. Ninguna de esas compras nos habría hecho mejores padres, solo un poco más pobres.
Cómo lo encajamos sin dejar de ahorrar
Si algo sacamos en claro es que no hace falta comprarlo todo, y mucho menos de golpe. Fuimos por fases: lo imprescindible para la salida del hospital primero, y el resto según lo íbamos necesitando de verdad. Eso nos permitió repartir el gasto y, sobre todo, no tocar nuestro hábito de ahorrar e invertir algo cada mes. Un hijo cambia las prioridades, pero una economía familiar sana sigue siendo de las mejores cosas que podemos prepararle.
Si estás justo en esta fase, quizá te venga bien ver antes qué comprar antes del embarazo, porque parte del desembolso se puede adelantar y repartir mejor en el tiempo.
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¿Y vosotros, qué partida os sorprendió más en vuestro presupuesto? Contádnoslo en los comentarios.